Científicos de la UNAM encabezan la vigilancia y monitoreo de un enjambre sísmico que ocurre en Michoacán desde el pasado 5 de enero, fenómeno que ha causado tres mil 287 microsismos, rompimiento de fallas y fracturas en distintos niveles, que van de 40 a cinco kilómetros de profundidad, sin que sean indicativo del nacimiento de un volcán, afirmaron.
La fatiga física y mental; dolor de cabeza, articulaciones, músculos y garganta; ganglios linfáticos inflamados y sensibles al tacto; pérdida de concentración y sueño no refrescante ni reparador, son síntomas del síndrome de fatiga crónica (SFC), afirmó Óscar Prospero García, académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.
La planta académica de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Mérida de la UNAM es de excelencia. Todos sus profesores-investigadores, así como 30 por ciento de sus profesionales técnicos, cuentan con doctorado y pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), afirmó Rodolfo Rioja, secretario académico de la entidad universitaria.
A partir del enjambre sísmico que ocurre en Michoacán desde el 5 de enero de 2020, científicos de la UNAM analizan sus probables orígenes. “No hay garantía de que se trate del nacimiento de un volcán, como se ha especulado; debemos hacer observaciones por mayor tiempo”, advirtió Hugo Delgado Granados, director del Instituto de Geofísica (IGf).


